01
Lo que repites cada servicio
Ingredientes, alérgenos, menú del día, terraza, horario de cocina o si admitís mascotas suelen ocupar tiempo en recepción y en mensajes privados.
Centralizas carta, horarios excepcionales y condiciones de reserva en documentos que mantienes en el panel. El widget responde en la web pública con esa versión.
02
Carta que cambia con frecuencia
Cuando cambias el menú o la carta de vinos, subes el PDF o Excel nuevo. No hace falta retocar el widget ni reentrenar nada externo.
Puedes separar secciones — carta fija, menú del día, eventos — para que el asistente no mezcle información desactualizada.
03
De la consulta a la reserva, sin inventar disponibilidad
Hoy el asistente puede explicar las condiciones y llevar al cliente al enlace de reserva que defina el restaurante, o transferir la conversación a una persona. No afirma que exista una mesa libre si no consulta un sistema de reservas.
Una futura conexión con plataformas como TheFork u otro libro de reservas permitiría consultar disponibilidad y completar acciones con confirmación. Es una evolución prevista: ese conector todavía no está disponible.
04
Chat, conversación por voz o avatar realista
El mismo conocimiento puede ofrecerse en el widget escrito o en un asistente en vídeo con una cara realista que escucha y responde. El avatar no es un vídeo pregrabado: mantiene una conversación usando el agente y las fuentes configuradas para el restaurante.
El local decide si esa presentación aporta valor a su marca. Para una consulta rápida puede bastar el chat; para espacios gastronómicos o experiencias de mayor acompañamiento, voz y avatar pueden hacer la atención más cercana.