Seguridad, control de datos y trazabilidad
El modelo importa menos que el marco: qué fuentes usa la IA, quién entra, cómo se separan ámbitos y si la respuesta se puede contrastar. dragonSAC está pensado para trabajar así.
Fuentes y corpus desde el diseño
Cada proyecto delimita qué entra en la base de conocimiento (normativa, procedimientos, Excel, datos estructurados…) y con qué sensibilidad. Elegir y autorizar el corpus va antes que pulsar “preguntar”.
Proyectos y asistentes pueden aislarse (p. ej. SAC frente a urbanismo o un canal público acotado) para que cada uno consulte solo lo que toca y no se mezcle lo interno con lo publicable.
Acceso, alcance y trazabilidad
Hay cabida para distintos escenarios: personal interno, por departamento, accesos cerrados o exposición parcial al público. Hay que definir con claridad el alcance de cada asistente; la IA no sustituye permisos, clasificación documental ni responsabilidad administrativa.
Si la configuración lo permite, las respuestas pueden citar fuentes: en municipal conviene tanto ir rápido como poder decir de dónde sale cada cosa.
Despliegue e IA como motor
No basta el formulario de acceso: cuenta dónde se instala, cómo se enlaza a la intranet o por URL, qué canales existen y quién opera el sistema—mejor plantearlo al inicio.
Los proveedores de IA pueden ser el motor; lo que diferencia al producto es la capa que ordena fuentes, acota contextos y separa ámbitos frente a un chat genérico con PDF sueltos.
Datos sensibles, revisión y gobierno del dato
Antes de indexar expedientes con datos personales o información delicada, conviene decidir si entran, se restringen o se anonimizan; el producto no sustituye política interna ni el visto jurídico de cada área.
Tiene sentido revisar uso, detectar vacíos documentales y ajustar reglas con el tiempo. La organización decide qué fuentes usan los asistentes, qué queda separado y qué respuestas muestran referencias; ahí se pasa de una IA genérica a una herramienta operativa en el día a día municipal.